miércoles, 11 de noviembre de 2015

Yo no creía en nada más allá de esta vida, me parecían unos ingenuos aquellos que si lo hacían. A lo mejor ahora soy como ellos, me han metido ideas en la cabeza. No. Era real, lo ví, tan real como el ordenador que tengo enfrente, lo sentí, como siento el viento en una fría mañana de otoño; noté como su contacto hacía que se me erizasen todos y cada uno de los centímetros de mi piel. En mi vida había sentido una cosa así. Hablé con él, me contó como le iba todo, me explicó que me había estado observando, siguiendo todos y cada uno de mis movimientos, pero por alguna razón eso no me inquietó lo más mínimo, al contrario, me tranquilizó bastante. También hablamos de lo que recordabas de aquel día, hace dos años, el día de su muerte.

                                                                                                      - Adeline Morganster



Att: Kate

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